El Palau Sant Jordi vivió una noche marcada por los guiños en catalán, los duetos más comentados y un cierre con Noemí Galera y varios seguidores sobre el escenario
Operación Triunfo 2025 llegó este 10 de julio al Palau Sant Jordi de Barcelona con una de las paradas más esperadas de su gira. Sobre el escenario, los 16 concursantes defendieron un repertorio que recupera algunos de los momentos más recordados de la edición y los transforma en una experiencia pensada para el directo, con cambios de ritmo, intermedios, sorpresas y una conexión muy visible con el público.
La cita barcelonesa tuvo algo de concierto, algo de reencuentro y mucho de celebración colectiva. La Academia quedó atrás, pero su universo siguió muy presente en cada bloque: en las canciones, en los guiños al fandom, en las complicidades entre compañeros y en la forma en que el público respondió a los momentos más esperados de la noche.
Una noche con acento catalán
Barcelona tuvo sus propios instantes de emoción. Uno de ellos llegó cuando Max Navarro cantó un fragmento de ‘Estrelles’, su primer single. La reacción fue inmediata: el Palau Sant Jordi acompañó al artista a pleno pulmón y convirtió la canción en uno de los momentos más especiales del concierto.

También Judit vivió una noche especialmente significativa. La artista se dirigió al público en catalán y no ocultó la emoción de cantar en su ciudad. Esa sensibilidad volvió a aparecer durante ‘Saturno’, donde se la pudo ver conmovida mientras compartía escenario con sus compañeros.
La conexión con Barcelona también apareció en el tramo final. Durante ‘Será porque te amo’, Judit salió con la equipación del Barça, un guiño local que el público recibió como parte del tono festivo con el que la gira quiso despedirse de la ciudad.
Cuando el Palau se convirtió en pista de baile
El concierto tuvo varios momentos de euforia, pero pocos tan físicos como el bloque formado por ‘NUEVAYoL’ y ‘Como Camarón’. Guille Toledano y Guillo Rist fueron los encargados de defender la primera, mientras que Toledano tomó el relevo en solitario para la segunda.
La acción se trasladó al pequeño escenario cuadrado situado en el centro de la pista, una estructura que recordaba a un cuadrilátero. Allí, los artistas cantaron, saltaron, bailaron y se subieron a las cuerdas mientras el público se desplazaba hacia el centro del recinto. Durante unos minutos, el Palau Sant Jordi dejó de mirar al escenario principal y concentró toda su energía en ese ring improvisado.
En ‘Como Camarón’, Toledano añadió otro detalle al aparecer con unas Meta Glasses. El gesto generó expectación entre los asistentes, que ahora esperan que el artista comparta el POV de una actuación que se vivió como uno de los grandes subidones de la noche.
Los duetos que encendieron al público
La química entre concursantes fue uno de los grandes ingredientes del concierto. ‘Akureiri’, interpretada por Olivia y Crespo, volvió a confirmar por qué se ha convertido en una de las actuaciones más queridas de la edición. La conexión entre ambos despertó una reacción muy evidente entre los seguidores que habían vivido esa complicidad desde el programa.
Pero si hubo un nombre que destacó en ese terreno fue Guille Toledano. En ‘Siempre es de noche’, junto a Lucía Casani, el artista protagonizó una de las escenas más comentadas del concierto. La actuación avanzó con una complicidad creciente hasta un final en el que ambos acabaron con los rostros a escasos centímetros. El público pareció contener la respiración durante unos segundos, aunque la escena terminó con una carcajada que dejó el momento en un gesto espontáneo de amistad.
Toledano también brilló junto a Judit en ‘Don’t Leave Me This Way’, reforzando una idea que sobrevoló toda la noche: el cantante fue uno de los grandes motores de la conexión escénica del concierto, capaz de adaptarse a registros muy distintos sin perder presencia.
Las voces también tuvieron su espacio
Entre tanta coreografía, saltos y celebración, la gira también reservó momentos para recordar el nivel vocal de la edición. Judit destacó con ‘Ciudad de papel’, una interpretación que volvió a subrayar su intensidad sobre el escenario. Laura se enfrentó a ‘Desátame’ con solvencia, mientras que Tinho volvió a dejar huella con ‘Beautiful Things’.
Uno de los momentos que más sorprendió por la respuesta del público fue ‘End of the World’, interpretada por Cris Lora y Claudia Arenas. La canción prendió en la pista desde los primeros compases y terminó situándose entre las favoritas de la noche por la energía que generó en el recinto.
También hubo espacio para el lucimiento individual de Olivia, que se adueñó del escenario con ‘Where Is My Husband’. Su actitud, entre teatral y segura, convirtió el número en uno de los más reconocibles del concierto.
Crespo transforma el backstage en espectáculo
‘Can’t Hold Us’ fue uno de los números más visuales de la noche. Crespo recuperó la actuación que ya había defendido en el programa, pero la llevó a una escala mayor con una puesta en escena que arrancó en los pasillos del backstage.
Mientras cantaba y rapeaba, aparecían compañeros y bailarines a su alrededor. Unos movían cajas, otros simulaban tareas previas al directo, algunos caminaban junto a él y otros formaban parte de una coreografía que convertía el caos interno de un concierto en parte del espectáculo.
El momento terminó de explotar cuando el artista llegó al escenario principal e hizo que el público moviera los brazos de lado a lado al ritmo de la canción. Fue una de las actuaciones más completas en términos de producción y participación del público.
Cris Lora, del triunfo a la fiesta
El bloque ‘Triunfo’ fue el gran momento de Cris Lora. La ganadora defendió ‘Punto de partida’, ‘Uh Na Na’ y ‘La Noia’ en un tramo que permitió ver diferentes registros de su propuesta.
‘Punto de partida’ aportó el lado más emocional, mientras que ‘Uh Na Na’ y ‘La Noia’ llevaron el bloque hacia una energía más festiva. Lora sostuvo el momento con seguridad y volvió a recordar por qué se convirtió en la ganadora de la edición.
Chenoa, Clivia y un guiño directo al fandom
La gira también supo mirar a los seguidores más atentos. En uno de los intermedios apareció Chenoa en pantalla dentro de una conversación escrita y narrada entre Claudia y Olivia, conocidas por muchos fans como “Clivia”.
El cameo funcionó como un guiño directo al universo del programa. No solo conectó con las galas, sino también con las bromas internas, las dinámicas entre concursantes y la forma en que el público ha seguido la edición más allá de las canciones.
Noemí Galera se suma al final de fiesta
La recta final terminó de reforzar el espíritu colectivo del concierto. En ‘Potra Salvaje’, Noemí Galera apareció sobre el escenario junto a los 16 participantes y varios fans elegidos a través del Pase Zurich. La iniciativa permitió que algunos seguidores compartieran ese momento con los artistas desde dentro del propio espectáculo.
La escena resumió bien el tono de la noche: una gira construida desde el recuerdo del programa, pero también desde la relación directa con quienes lo han seguido. En Barcelona hubo emoción, voces, baile, guiños locales y varios momentos pensados para que el público se sintiera parte de algo más que un concierto.
OT 2025 pasó por el Palau Sant Jordi con una propuesta que combinó nostalgia reciente, energía de directo y espíritu de comunidad. La Academia ya cerró sus puertas, pero en Barcelona volvió a sentirse viva durante una noche en la que los concursantes y sus seguidores hablaron el mismo idioma: el de las canciones que compartieron durante meses.
Galería de fotos por Judith Salido (@jusaut)
Perfil de autor/a
- Judith Salido











