MIRIAM rodríguez las palmas

Miriam Rodríguez salda su deuda con Gran Canaria

La artista fue la encargada de completar el ciclo ‘Autoras’, organizado por el Auditorio Alfredo Kraus y en el que también actuaron Marlena y Travis Birds

 

Dicen que a la tercera va la vencida, y esta vez no iba a ser menos. Tras dos conciertos cancelados -uno por compromisos profesionales y otro por la COVID-19– y casi cuatro años después de su primera y última visita a la isla, Miriam Rodríguez regresó a Gran Canaria por todo lo alto. La gallega fue la encargada de poner el broche final al ciclo ‘Autoras’, organizado por el Auditorio Alfredo Kraus y en el que también participaron el dúo Marlena y la cantautora Travis Birds.

Si bien el concierto daba comienzo a las 20:30 hora local, poco más de media hora antes la Sala Jerónimo Saavedra estaba ya repleta de seguidores de la artista. El tiempo acompañaba, pues pese al aire fresco, típico de los últimos coletazos de las mañanas cortas y las noches largas, el interior del recinto parecía aclimatarse a lo que estaba a punto de acontecer. Las pocas butacas que quedaron sin ocupar actuaron de perchero en el que guardar abrigos, bolsos y otros bártulos.

Con las escasas restricciones aún vigentes, los y las fans de Rodríguez conversaban animosamente y protagonizaban emotivos reencuentros fuera de sus asientos, por lo que los minutos previos al espectáculo fueron de lo más movidos e intensos. Pese a las mascarillas, la emoción de los y las allí presentes traspasaba cualquier barrera. En casi todas las miradas se percibía un brillo especial, una mezcla de nervios y emoción por recibir a la que fuera tercera finalista de OT2017.

Tras ese torbellino de sensaciones, a y 25 se cerraban las puertas y, a y media, las voces informativas del Auditorio explicaban, en español y en inglés, la normativa del espacio. Acto seguido, se apagaban las luces y saltaban a escena Josemi Sánchez (guitarra y dirección musical), Adrián Bartol (bajo), Miguel Lamas (batería) y David Pérez (teclados), los músicos que acompañan a la intérprete desde que diera comienzo a su carrera en el año 2018.

Con una intro de lo más cañera y un juego de luces que aumentaron las ansias de los asistentes, por fin llegaba el tan esperado momento y Miriam Rodríguez pisaba las tablas del escenario. Lo hacía guitarra en mano, abriendo el show con ‘Desperté’, primer sencillo de La Dirección de tu Suerte -título de su segundo álbum de estudio y también del tour en el que se encuentra inmersa-.

La gallega portaba un look de lo más imponente, con vaqueros rotos y una blazer violeta corta con la que resaltar su recién estrenado cabello. Sus habituales rizos cargados y dorados fueron sustituidos por un pelo liso color melocotón y por un flequillo abierto y desenfadado, arrancándole al público algún que otro piropo durante la noche.

Volviendo a lo verdaderamente importante, la música, la artista no dio lugar al silencio e hizo sonar su emblemático ‘Hay Algo en Mí’, canción con la que debutó en el panorama musical y que sirvió de adelanto del que sería su primer trabajo discográfico, Cicatrices. Posteriormente, interpretó ‘Más de lo que Ves’ y, ahora sí, entabló un pequeño primer diálogo con la audiencia cargado de agradecimiento por la paciencia, la espera y el estar ahí.

‘’Siempre lo digo y no me cansaré de decirlo: Sin vosotros, esto no hubiese sido posible. (…) A pesar de que han pasado dos años desde que sacamos este disco, estamos aquí con las mismas ganas, o más, de disfrutar y de compartir esta noche con todos vosotros’’.

Cerrando ese discurso inicial, hizo alusión a un ‘’estado de morriña permanente’’ que le sirvió para introducir el siguiente tema del repertorio, ‘Home’. Tras ellas vinieron ‘La Diferencia’, ‘Sin Rencor’ -donde resaltó la importancia de tener la conciencia tranquila- y ‘De Vez en Cuando’.

De la mano de esta última, se produjo uno de los momentos más emotivos de todo el concierto, pues la gallega enunció unas palabras dedicadas a la ansiedad, a la cual se refirió como ‘’una amiga que a veces viene, a veces va’’. En lugar de concluir la canción, comenzaron a sonar los acordes del ‘Viva la Vida’ de Coldplay, donde artista, músicos y público se convirtieron al grito unánime y a la celebración, coreando con euforia el puente de la misma.

Tras ese bonito y festivo momento, vino la que probablemente fuera la tanda de canciones con mayor carga emocional de todo el setlist: ‘No Sé Quién Soy’, ‘No Fui Yo’, ‘Conmigo, Suficiente’ y ’No!’. Esta última deslumbró especialmente por los silencios cargados de emoción e intensidad, que crearon una atmósfera capaz de magnificar una sala con capacidad para más de medio millar de personas.

Acercándonos al ecuador del concierto, la artista cambió la guitarra acústica por la eléctrica e interpretó ‘Dos Extraños En La Ciudad’, ‘Prefiero’ y ‘Mejor Sin Miedo’. Protagonizó momentos de complicidad con sus guitarristas y también calló intencionadamente en ocasiones para acercarse a los extremos del escenario y dejar que el público, a derecha e izquierda, cobrara mayor protagonismo en las canciones.

Se acercaba el final y Miriam lo hacía saber. La anécdota vino cuando una de las asistentes gritó ‘’¡Aquí es una hora menos!’’, provocando múltiples carcajadas entre el escenario y las butacas. Pese a bromear con extender el show con material inédito, la de Pontedeume no dio ni una sola pista de lo que viene en camino, pero sí sugirió que ese nuevo trabajo –MR3, como lo llaman sus fans– está bastante avanzado.

Como si de la clausura del show se tratase, la artista interpretó ‘Lo Haremos Bien’ y aprovechó para presentar a los componentes de su ‘’peixeband’’, la cual fue cariñosamente vitoreada por los allí presentes. Detrás vino ‘¿Qué Hacemos?’ y, con lo que parecía una despedida, el escenario quedó vacío por unos minutos, por lo que el público aprovechó para pedir ‘’otra’’ y corear el canto insignia del canarión: el ‘’pío pío’’.

Pero Rodríguez y los suyos no habían acabado, y como si de una respuesta a las ansias de la audiencia se tratase, saltaron al escenario para un último bloque de lo más dispar en cuanto a repertorio. De la delicada ‘Que Hablen’ pasamos a la divertida ‘No Vuelvas’, que no decepcionó a pesar de que la intérprete dejara su ya icónica pandereta en casa.

El cierre definitivo vino con ‘Esa’, donde modificó la letra de su propia canción y se refirió cariñosamente a su público como ‘’la dirección de mi suerte’’. Con gestos cargados de emoción y agradecimiento, la gallega y sus músicos saludaron al público y se retiraron definitivamente del escenario de la Jerónimo Saavedra.

 

Una valoración final

Miriam Rodríguez demostró con solidez por qué es una de las jóvenes promesas del pop-rock nacional. Su garra y presencia escénica fueron muestra de los tantos ingredientes que contribuyeron a configurar un espectáculo agradable y acogedor en una sala que se volvió gigante. Sus músicos jugaron también un papel determinante no solo en el acompañamiento, sino también a la hora de generar un ambiente de buenrrollismo y compenetración.

Por otra parte, el público canario se rindió por completo a la gallega, con una respuesta totalmente a la altura de las circunstancias. Apenas habían butacas vacías, y los presentes interactuaron con la artista, tocaron ‘’las palmas’’, corearon todas y cada una de las canciones interpretadas e hicieron un esfuerzo titánico por no levantarse del asiento.

En definitiva, lo que se vivió en la noche del viernes en el Auditorio Alfredo Kraus de la capital canaria fue fiesta, emoción y diversión. Sobre el escenario se pudo ver a una artista plenamente entregada y alegre, que no paraba de saltar y sentir cada tema, y que hizo partícipe a su público en todo momento.

Justo en la semana donde Canarias ponía fin a las restricciones por la pandemia, resulta simbólico que un proyecto víctima de toda esa coyuntura fuera el encargado de que la cultura y la música en directo ocuparan nuevamente su espacio. Las Palmas de Gran Canaria se lo debía a Miriam Rodríguez, y Miriam Rodríguez se lo debía a Las Palmas de Gran Canaria. Y la deuda fue saldada por y para ambas partes con Matrícula de Honor.

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