El pasado viernes, Marenostrum Fuengirola vivió una de esas noches que se sienten especiales incluso antes de empezar. El concierto de Aitana llevaba sold out desde octubre, y eso se notaba en el ambiente: había ganas, expectación y un público que llevaba meses esperando esta cita frente al Castillo Sohail.
Desde horas antes de la apertura, los alrededores del recinto ya estaban llenos de gente. Muchas niñas, familias y seguidores de la artista ocupaban cada espacio con ilusión, convirtiendo la espera en parte del propio concierto. Con el mar de fondo y el atardecer cayendo sobre Fuengirola, el ambiente ya era de celebración.
Cuando Aitana salió al escenario, el público estalló. Desde el primer momento el concierto arrancó con una energía muy alta, con un recinto completamente entregado, cantando y saltando cada canción.
El show tuvo un recorrido muy claro, empezó con “6 de Febrero”, con momentos de euforia constante que hicieron que el público no bajara el ritmo en ningún momento. A medida que avanzaba la noche, llegaron también las canciones más emotivas, que transformaron el ambiente en algo más íntimo, sin perder la conexión con el público, que seguía cantando cada palabra con emoción contenida.
Después de ese viaje emocional, el concierto volvió a subir de intensidad con los grandes hits de la artista, que devolvieron la energía al recinto y lo convirtieron otra vez en una fiesta colectiva. En ese punto, ya se notaba claramente que el público estaba completamente entregado.
Durante toda la noche, había un momento muy esperado por todos: “Superestrella”. El público estaba especialmente expectante por esa canción, que se convirtió en uno de los puntos más fuertes del concierto. Pero el cierre fue aún más potente porque la artista había reservado “Conexión Psíquica” y “Superestrella”, desatando la euforia total del recinto.
El ambiente en Marenostrum fue de disfrute absoluto de principio a fin. No hubo invitados ni grandes sorpresas, pero tampoco hicieron falta: la fuerza del show estuvo en el propio recorrido emocional y en la conexión entre Aitana y su público.
Aitana se mostró cercana y agradecida durante toda la noche, dejando que la música marcara el ritmo del espectáculo y confiando en la respuesta de un público que no falló en ningún momento.
Galería fotográfica por Jessica López:
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- Jéssica López
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