“Bob Trevino Likes It”: la era del cine sobre la salud mental
El pasado 10 de julio pudimos asistir al estreno del largometraje independiente Bob Trevino Likes It (2024), dirigido y guionizado por Tracie Laymon, quien nos relata una historia basada en las vivencias de la propia directora. La narrativa tiene como protagonista a Lily Trevino (Barbie Ferreira), quien no tiene una buena relación con su padre Robert Trevino (French Stewart), por lo que busca en Facebook a Bob Trevino (John Leguizamo) como “sustituto” para cubrir las carencias paternas de la protagonista.
Desde un primer momento, el tono de la película parece que lo que vas a ver es una comedia, ya que muestra la mala relación entre Lily y su padre de una manera algo absurda, pero ese tono se va volviendo más serio según avanza el largometraje. Si bien es cierto que en algunos momentos se da pie a la comedia para destensar lo dramático de la trama, el uso de este recurso puede llegar a ser frivolizante y llevarte a cuestionar si lo que nos está contando Laymon le pasó en la realidad.
A pesar de esto, considero que es una narrativa muy sencilla de comprender y de digerir, tratando temas como la falta de referentes paternos, la salud mental, la discapacidad y la precariedad juvenil. Estas temáticas son de bastante actualidad y creo que realmente son importantes el poner sobre la mesa para reflexionar sobre ello, pero la perspectiva estadounidense en el largometraje hace que se pierda el debate común a todo ello y los problemas surgen a falta de esto: la pérdida de la comunidad frente al individualismo.
Todos los conflictos presentados en la narrativa podrían evitarse si existiera una red comunitaria de ayudas y solidaridad entre vecinos y no esa individualidad cada vez más creciente sobre todo en lugares más libertarios en lo económico. Por ejemplo, en la escena que va Lily a ver a su padre después de haber discutido, el padre no quiere dejarla entrar en casa y hasta los mismos vecinos llaman a la seguridad del vecindario para echar a Lily de casa de su propio padre. Como este hay otros ejemplos durante todo el largometraje, pero en ningún momento se plantea la falta de comunidad y solidaridad entre iguales como causa mayor de todos los problemas y no invita a la reflexión sobre ello.
Quizás esto no sería el objetivo principal de la directora, ni tampoco tiene que ser ese su cometido, pero la película se limita a narrar, de forma bastante estructurada, unas vivencias que parten de hechos reales en la vida real de la directora, por lo pudiera parecer que es un ejercicio de sanación de Tracie Laymon, y no tanto una obra de interés popular.

Sin embargo, tanto el tono de la película, como la estructura e, incluso, su fotografía, parecen hechos para gustar al público general, resultando una obra semejante a las originales de Netflix que te podrías para estar casi dos horas sin pensar y pasar el rato, y no tanto lo que te podrías esperar de una película de cine independiente, que suelen tender a ser algo más experimentales a la hora de crear historias debido a la naturaleza misma de este tipo de cine.
Y quizás es por ello por lo que Bob Trevino Likes It conquistó al público vallisoletano, ganando el Premio del Público en la Seminci 2024, ya que precisamente este modo tan medido de hacer cine que tiene Netflix (sin tener ningún tipo de relación con esta película) es resultado de un minucioso estudio para captar a la mayor parte del público y Laymon ha sido capaz de entenderlo y trasladarlo a su ópera prima. Además de haber ganado el premio del público en la Semana de Cine de Valladolid, este largometraje ha ganado 14 premios del público en festivales alrededor del mundo, por lo que está claro que Laymon ha conseguido el interés del público general.
En contraposición con los sentimientos que me generó el largometraje al verlo, la gente que estaba en la sala en la que me encontraba acabó prácticamente en su totalidad llorando. Esto me desconcertó bastante, porque lo que percibí de la película era un producto intentando imitar a las producciones destinadas para jóvenes de Netflix, algo que dista de ser emotivo. En adición a esto, en el coloquio que tuvimos con la directora, ahí se reafirmó la emoción que ha generado por donde se ha proyectado el largometraje, pero subrayando que siempre eran lágrimas de felicidad y no de tristeza, por lo que sí parece ser efectiva en remover las emociones de los y las espectadoras.
Si quieres ver otras películas sobre relaciones complicadas paternofiliales como Bob Trevino Likes It, aquí te dejo tres recomendaciones:
Como conclusiones que he podido sacar en la proyección de Bob Trevino Likes It, es un largometraje que invita a verlo sin mucho esfuerzo intelectual, con una estética no muy interesante, pero una narrativa lo suficientemente atrayente como para que conectes a nivel emocional con los dos protagonistas. No es la película independiente del año, pero creo que tampoco aspira a eso, sino más bien a compartir la experiencia vital de la directora y poder gustar y emocionar al público general.
Si quieres ver Bob Trevino Likes It, estará disponible a partir del 18 de julio en los cines españoles.
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- Gala Cubillo